Comer como Rey y Cenar como Mendigo, en los Trenes de Europa y Asia

Bandeja de comida Eurostar

Interesante reporte sobre cómo se come en los distintos trenes de Europa y Asia, comenzando por el francés TGV (Trains éGrand Vitesse), continuando con el Eurostar (Unión Europea) y finalizando con el Trans-Siberiano que recorre Rusia y Asia. 

Los franceses se sienten orgullosos de sus trenes hoy en día. Pero, atrévase a pedir un huevo helado pasado por agua en un tren desde París, y notará que ellos (los franceses) han perdido cada vez más el orgullo que tradicionalmente han sentido por su comida.  A la vez, trenes en otras partes del mundo están ofreciendo deliciosas comidas, como en el caso de los trenes que ruedan por Asia.

En el siglo 19, los trenes en Europa y Asia eran modernas maravillas.  Transportaban alimentos y gente y en aquella época, cuando los ricos europeos viajaban por tren, los vagones eran sumamente lujosos. Por ejemplo, en Le Train Bleu, que comenzó su recorrido Paris-Riviera en 1883, los vagones, alumbrados por lámparas de aceite, servían foie gras, boeuf en gelée y lenguado Metternich.

Hoy en día la comida en los trenes franceses ha tomado un giro para lo peor.  Sin embargo, todavía se encuentra, en los más insólitos recorridos de trenes dentro de Francia, algún tipo de fina experiencia gastronómica.

El TGV (Trains a Grand Vitesse)

El sistema de trenes orgullo de los franceses no tienen vagones para comer. “Son cada vez más difíciles de encontrar,” dijo una mujer Vasca cuando regresaba a Bayonne en el TGV de París. “Hoy todos estamos supuestos a comer como los americanos.” y ese es exactamente el punto.  En su deseo de convertirse en líder mundial, a la par con los Estados Unidos, el gobierno francés deseó cambiar los hábitos de sus ciudadanos. Esta estrategia se remonta a 50 años atrás, cuando el Presidente Pierre-Mendes-France destacó que los americanos tomaban leche en vez de vino y argumentó que los franceses necesitaban hacer lo mismo para triunfar.

Un famoso comentador gastronómico tuvo la terrible experiencia de ser servido en el TGV por B/.34  en primera clase una bandeja en donde los cubiertos perecían haberse enfriado a la temperatura del vino, el salmón ahumado lo sirvieron con un solo blini, el cual era más glande que una moneda de a dólar.  Una bola blanca y aguada que él pensó era crema cultivada, resultó ser un huevo medio crudo pasado por agua que había sido enfriado a la temperatura del vino y cubierto con dos huevos de salmón de piel dura que requirió de los molares para abrir.

El Eurostar 

En ésta era de Unión Europea, el orgullo europeo es de rigor. El Eurostar, el más moderno y lujoso tren que se desplaza entre Inglaterra, Francia y Bélgica, expresa este nuevo ideal de integración.  Sin duda, la cocina del Eurostar (“lo mejor de cada nación,” como dicen los volantes que se reparten en la estación francesa del tren) llena todas las expectativas gastronómicas.

El tren cuenta con dos vagones de Café-bar para comer picadas y a los pasajeros de primera clase les sirven una bandeja con raciones modestas de comida, lo que en el TGV se lleva al asiento. Hay 2 menús básicos además de los diseñados para los pasajeros con necesidades especiales: bajo en calorías, kosher, sin sal, musulmán, vegetariano. Cuenta con un personal enorme y policías de muchas nacionalidades. Es el único tren europeo donde tu pasaporte es verificado antes de abordar; luego eres guiado a un área donde debes esperar que alguien te guíe hacia una salida a las plataformas.

Después de 10 minutos de anuncios bilingües, las cosas se mejoran y la champaña es ofrecida a los pasajeros.  Bebiendo a sorbitos un Burgundy y picando exquisitas picadas mientras se recorre, a altas velocidades los campos de baja Normandía no es desagradable. Pero estar confinado a un asiento con una pequeña bandeja no es realmente cenar. En el pasado, los trenes tenían vagones para cenar con saloneros y mantel blanco. Los trenes aspiraban a ser restaurantes. El Eurostar aspira ser algo muy diferente: quiere ser un avión.

El Trans-Siberiano 

Y qué de los trenes en Asia? Mientras que aquellos pertenecientes a la más famosa línea de trenes Rusa, el Trans-Siberiano tienen vagones para comer, éstos son mustios, desolados y con mesas sin mantel amontonadas en un lado para hacer espacio a los alimentos que viajaban encajetados, por lo menos en el recorrido desde Moscú hasta Pekín … sin embargo, es un vagón-restaurante.  El menú del Trans-Siberiano está escrito en Ruso y lista cantidades de platos pero da los precios solo para 3 ó 4 que están realmente disponibles.

Finalmente, lo que se puede ordenar allí, son salchichas, puré de papas y vodka. Una lección se absorbe fácilmente al viajar en el Trans-Siberiano y es que Rusia ha sido un país de hambrunas crónicas y la distribución de los alimentos ha sido siempre prioritario. La falta de alimento llevó a tumbar a los zares y a la muerte del comunismo.

Dada esta historia de deprivaciones, al cierre del siglo 20 nadie en Rusia nada decente que comer en un vagón-restaurante Siberiano.

Los Rusos se han cansado de buscar los mares y los glaciares y es por esto que los vagones del Trans-Siberiano están desiertos.  A medida que el tren recorre su curso a través de miles de millas,  mujeres en tierra aparecen en cada parada vendiendo cerezas amargas en Kirov, frambuesas en Valesinov, pescado ahumado y blintzes de queso, piroshkis fritos rellenos con papas, pierogis cocidos y rellenos de carne o papas y eneldo fresco. Muchas de estas ofrendas vienen envueltas en papel impreso con una aplicación de trabajo y otro tipo de papeles sobrantes de la vieja burocracia.

Después de 4 días de viaje, el tren dejó Rusia y entró en Mongolia. La mayoría de los Mongoles son todavía nómada y viven en las mismas carpas redondas que Marco Polo describió en el Siglo 13.  Durante la noche, un vagón de comida de Mongolia se pegó al tren.  El desayuno consiste normalmente de huevos fritos, empanadas cocidas y ensalada de cebollina muy sazonada.  Es quizás la mejor comida que se come en el Trans-Siberiano estos días.  Mejor aún fue el vagón restaurante que se pegó al tren cuando éste entró en China.  Tiene cortina con encajes y un grupo de saloneros uniformados de blanco y ansiosos por atender, que sirven la comida meticulosamente picada (carne, puerco, pollo) con crujientes y frescos vegetales en ligeras salsas y jugos naturales.

De acuerdo con la costumbre china, los saloneros siempre traen un plato adicional a la mesa. El costo por persona es B/ 6.

China está luchando para convertirse en un país moderno, pero  todavía se mantiene muy cerca a sus antiguas tradiciones.  Los chinos viven obsesionados con la comida. Entre comidas en la parte trasera de todos los vagones, los pasajeros chinos llenaban los pasillos, picando carne y vegetales y preparando platillos en asadores de madera. A medida que el tren seguía la Gran Muralla China, la gente comía por horas lo  que recuerda que es este tipo de experiencias gastronómicas las que han desaparecido de los trenes franceses… Dos mil quinientos años atrás, el filósofo chino Lao-tzu  escribió, “Música y comida … por éstas, los viajeros que pasan, paran”.

Idea tomada de un escrito de Mark Kurlansky 1998 el James Beard Award por Cod: una biografía del pez que cambió el mundo.

 

Comentarios

ya conseguimos en Panamá el Aceite de Aguacate?
se puede usar en vez del de oliva para aderezar ensaladas o para vertir un poquito sobre arroz blanco…su sabor es único, realmente diferente y tan saludable porque aumenta los niveles del “buen” colesterol